El hotel ha sido construido sobre las ruinas de una casa antigua respetando la arquitectura de la zona con fachada de piedra, balcones de madera y el alero de ladrillo típicamente aragonés bajo el tejado.
El hotel dispone de cuatro plantas y dos habitaciones: olivo y almendro, decoradas con ventanas de alabastro, suelos de mármol sin pulir, vigas, muebles antiguos y lencería de alta calidad. Las dos habitaciones disponen así mismo de televisión, calefacción y aire acondicionado.
Así mismo dispone de un salón de uso común donde se sirven los desayunos.